No necesitas suerte, necesitas moverte...


Matira se extiende enorme con su arena blanca, y un cordón de palmeras a poco del mar. Pero lo que más captura la atención en este rincón es la belleza del agua turquesa, que se extiende como un espejismo hasta el horizonte. Cuando la marea baja, se puede caminar por cientos de metros hasta la barrera del arrecife. Y cuando la marea sube, se puede nadar como en una auténtica piscina por sus aguas calmadas.

No estás soñando, ¡es real!. Quien pudiera teletransportarse ahí…

Nuestro modelo Matira está inspirado en el atractivo de la playa Matira.